
La República Argentina
está situada en el extremo
meridional de Suramérica, limita al norte con Bolivia, Paraguay y Brasil; al
este con Brasil, Uruguay y el océano Atlántico, al sur con Chile y el océano
Atlántico, y al oeste con Chile. El país ocupa la mayor parte de la porción
meridional del continente suramericano y tiene una forma aproximadamente
triangular, con la base en el norte y el vértice en cabo Vírgenes, el punto
suroriental más extremo del continente suramericano. De norte a sur, Argentina
tiene una longitud aproximada de 3.300 km, con una anchura máxima de unos 1.384
km. El país engloba parte del territorio de Tierra del Fuego, que comprende la
mitad oriental de la Isla Grande de Tierra del Fuego y una serie de islas
adyacentes situadas al este, entre ellas la isla de los Estados. Argentina tiene
una superficie de 2.766.889 km2,
contando las islas Malvinas, otras islas dispersas por el Atlántico Sur y una
parte de la Antártida. La costa argentina tiene unos 2.664 km de longitud. La
capital y mayor ciudad es Buenos Aires (la capital federal), con una población
de 2.965.403 habitantes. Si a ello le sumamos la aglomeración denominada 'Gran
Buenos Aires' o región metropolitana, la población es de 11.256.496
habitantes.
Argentina abarca un territorio muy diversificado de montañas, mesetas y
llanuras. Los límites occidentales del país corren en gran parte por los
Andes, el gran sistema montañoso del continente suramericano que, en
numerosos tramos establece frontera con Chile. Los Andes Patagónicos, que
forman una frontera natural entre ambos países, forman el sector más bajo de
la cadena, y raramente se superan los 3.660 m de altitud. Desde el norte de
esta sección hasta la frontera con Bolivia, la parte occidental de Argentina
está ocupada por la cordillera andina principal, con una serie de picos de
altura superior a los 6.400 m. El mayor de todos, el Aconcagua (6.959 m), es
el más alto del mundo fuera del Himalaya. Otros picos dignos de mención son
el Ojos del Salado (6.893 m) y el Tupungato (6.800 m) en el límite con Chile,
y el Mercedario (6.700 m). Varios grupos montañosos se encuentran al este de
los Andes, como la cordillera Oriental y las sierras Subandinas al norte, las
sierras Pampeanas al norte y centro desde el Aconquija hasta las sierras de Córdoba
y San Luis, y sistemas serranos bonaerenses como Tandilia y Ventania. Los
otros montes argentinos dignos de mención son las sierras de Córdoba, en el
centro del país; su pico más alto es el Champaquí (2.850 m).
Partiendo del sistema andino, hacia el este, el territorio de Argentina
está formado casi enteramente por una llanura plana o con suaves ondulaciones
que desciende gradualmente desde los 610 m hasta el nivel del mar. En el
norte, las llanuras argentinas ocupan la parte meridional de la región
suramericana denominada el Chaco. La Pampa, llanuras sin zonas arbóreas autóctonas
(salvo los bosquecillos del anillo periférico), aunque forestadas por el
hombre, que engloban las regiones agrícolas más productivas del país, se
extiende unos 1.600 km hacia el sur desde el Chaco. La Patagonia, al sur de la
Pampa, está formada por mesetas escalonadas, valles fluviales bajos, sierras
y cañadones con vegetación esteparia y población dispersa.
RÍOS Y LAGOS
Los principales ríos de Argentina son el Paraná, que atraviesa la región
centro-norte del país; el Uruguay, que forma una parte de la frontera con el
país homónimo; el Paraguay, el principal afluente del Paraná, y el Río de
la Plata, formado por la confluencia del Paraná con el Uruguay; el sistema
Paraná-Uruguay es navegable en casi 3.200 km. Uno de los más afamados puntos
turísticos, las cataratas del Iguazú, se encuentran en el río homónimo,
tributario del Paraná. Otros ríos importantes son: el río Negro, con sus
afluentes el Limay y el Neuquén; el río Santa Cruz; el río Colorado; los ríos
del oeste cuyano (Mendoza, Tunuyán, Atuel, Diamante y San Juan), y al norte
los ríos Pilcomayo, Bermejo, Dulce y Salado. Entre el Salado y el Colorado,
por el sur, y la región del Chaco por el norte, numerosos grandes ríos
desembocan en salitrales y pantanos, o desaparecen bajo tierra. Argentina
tiene además numerosos lagos, especialmente en las estribaciones de los Andes
Patagónicos. Los más importantes (Esquel y Calafate) se encuentran en las
cercanías de Bariloche.
En la mayor parte de Argentina prevalece el clima templado, salvo una
pequeña zona tropical en el noreste y la región subtropical del Chaco en el
norte. En los alrededores de Buenos Aires, la temperatura anual alcanza un
promedio de 16,1 °C. Las temperaturas de enero y julio en esta región
tienen un promedio, respectivamente, de 23,3 °C y 10 °C. En San
Miguel de Tucumán, la temperatura de enero es de 26,1 °C y de 13,3 °C
en julio. En las cercanías del trópico de Capricornio, al norte, las
temperaturas son considerablemente superiores, alcanzándose en ocasiones máximas
de hasta 45 °C. Por lo general, la climatología es fría en las partes
más altas de los Andes, en la Patagonia y en Tierra del Fuego. En la parte
oriental de la Patagonia, las temperaturas invernales alcanzan un promedio de
0 °C. No obstante, en la mayoría de las zonas costeras, el mar ejerce
una influencia moderadora sobre las temperaturas. Las precipitaciones en
Argentina se caracterizan por las amplias variaciones regionales. En el
extremo noreste se registran más de 1.520 mm, aunque las condiciones se van
haciendo gradualmente semiáridas hacia el sur y el oeste. En las cercanías
de Buenos Aires, las precipitaciones anuales alcanzan unos 950 mm. En San
Miguel de Tucumán llegan aproximadamente a los 970 mm; en cambio, al sur del
río Colorado, y por influencia de los vientos del oeste, las precipitaciones
varían bruscamente de los 4.000 o 3.000 mm en el este de los Andes Patagónicos,
a los 300 y 200 mm de las mesetas patagónicas.
RECURSOS NATURALES
La riqueza tradicional de la Argentina reside en los suelos de la Pampa húmeda y de los valles y oasis en el oeste. Además, posee recursos energéticos significativos: hidrocarburos, gas, uranio y recursos hidráulicos. También son importantes los recursos oceánicos, mineros y forestales.
FLORA Y FAUNA
La vegetación natural de Argentina varía enormemente en función de los
diferentes climas y regiones topográficas del país. En la cálida y húmeda
región del noreste abunda la vegetación tropical, con árboles como la
palmera, el palo de rosa, el palosanto, el jacarandá, el quebracho colorado
(fuente del tanino) y el ceibo. En la Pampa, las hierbas son la principal
variedad de flora autóctona; en esta región y en la mayor parte de la
Patagonia prácticamente no existen árboles, a excepción de variedades
importadas resistentes a la sequía, como el eucalipto, el sicómoro, el álamo
y la acacia. En los Andes Patagónicos existen densos bosques de Nothofagus
(coihues, lengas, ñires), coníferas (alerces, araucarias y cipreses) y otros
árboles como los arrayanes, maitenes y radales. Por el contrario, en las
estribaciones andinas de la Patagonia y en algunas zonas de Tierra del Fuego
existen densos bosques de coníferas, en especial abetos, cipreses, pinos,
cedros y arrayanes. Los cactus y otras plantas espinosas predominan en las áridas
regiones andinas del noroeste argentino. En el norte, la fauna es de lo más
diversa y abundante; entre los mamíferos de estas zonas pueden destacarse el
mono (varias especies), el jaguar, el puma, el ocelote, el oso hormiguero, el
tapir, el pecarí y el zorrino. Entre las aves autóctonas se cuentan el
flamenco, y varias especies de colibrís y loros. De la Pampa son originarios
el armadillo, el zorro, la marta, el gato montés, la liebre, el ciervo, el ñandú
o avestruz americano, el águila, el halcón, la garza, el chorlito y la
perdiz. Las frías regiones andinas son el hábitat de la llama, el guanaco,
la vicuña, la alpaca y el cóndor. Los peces abundan en las costas, lagos y
arroyos.
Los suelos de Argentina varían enormemente en cuanto a
fertilidad y viabilidad para la agricultura. El agua escasea en muchas regiones
a excepción del noreste y de la Pampa húmeda. La Pampa, cuyo suelo está
constituido mayormente por humus (arena fina, arcilla y cieno), totalmente libre
de rocas y cantos rodados, es ideal para el cultivo de cereales; por el
contrario, el suelo guijarroso de la mayor parte de la Patagonia no es apto para
la agricultura; los pastizales naturales de la región se aprovechan sobre todo
para forraje de ganado ovino. La mayor parte de la región al norte de los Andes
es inadecuada para los cultivos, aunque algunos oasis de piedemonte son aptos
para el cultivo de frutales. En el Chaco, se cree que su suelo inusualmente
salino es el responsable de la abundancia de quebrachos, un árbol rico en
tanino.
DEMOGRAFÍA
Aproximadamente el 85% de la población es descendiente de europeos. A
diferencia de la mayoría de los países latinoamericanos, Argentina tiene
relativamente pocos mestizos (personas de origen mixto europeo e indígena),
aunque su número se ha incrementado en los últimos años. Oficialmente, el
país sigue promoviendo la inmigración europea. Entre 1850 y 1940 llegaron a
Argentina unos 6.608.700 europeos, predominantemente de origen español e
italiano, con importantes cifras de franceses, británicos, alemanes, rusos,
polacos, sirios y de otros países suramericanos. Más de una tercera parte de
la población vive en Buenos Aires o sus alrededores. El 85% de la población
reside en áreas urbanas.
CARACTERÍSTICAS DEMOGRÁFICAS
En 1995, la población estimada de Argentina era de 34.264.000 habitantes,
con una densidad de 12 hab/km2
aproximadamente.
DIVISIÓN ADMINISTRATIVA
Argentina está formada por 23 provincias, la Capital Federal autónoma
(cuyos límites coinciden con los de la ciudad de Buenos Aires), el sector antártico
reclamado por Argentina y varias islas del Atlántico Sur. Tierra del Fuego,
que hasta 1993 era territorio nacional, es ahora una provincia. En la
Argentina no existen regiones institucionalizadas. Sin embargo el INDEC
—Instituto Nacional de Estadísticas y Censo— establece ciertas regiones
para procesar sus datos. Son: el Noroeste, el Noreste, Cuyo, Pampa, Patagonia
y Metropolitana. Desde el punto de vista geográfico, existen otras divisiones
regionales: el Litoral, que comprende Buenos Aires (a excepción de la ciudad
homónima y del saliente situado al sur del río Colorado), Chaco, Formosa,
Santa Fe, Misiones, Corrientes y Entre Ríos (estas tres últimas conforman la
Mesopotamia argentina); las provincias del norte, que engloban a Jujuy, Salta,
Catamarca y La Rioja; las provincias centrales, Santiago del Estero, Córdoba
y La Pampa; la región de Cuyo, formada por San Juan, San Luis y Mendoza; y
las provincias patagónicas, que son Chubut, Santa Cruz, Tierra del Fuego,
Neuquén y Río Negro (estas dos últimas, junto con el saliente sur de Buenos
Aires forman la región del Comahue). La Argentina tiene presencia permanente
en la Antártida desde 1904. Es una de las principales naciones firmantes del
Tratado Antártico, que congela los reclamos de soberanía. A su vez, mantiene
una disputa con Gran Bretaña por la soberanía de las islas Malvinas y otras
del Atlántico Sur. Varias naciones no reconocen las pretensiones argentinas
sobre un vasto sector de la Antártida, situado entre los 25° y los 74° de
longitud O, ni su reclamación de una serie de islas del Atlántico Sur.
PRINCIPALES CIUDADES
Las ciudades más importantes, además de la mencionada Buenos Aires, son
Córdoba (con una población según el censo de 1991, de 1.148.305),
importante centro fabril y ciudad universitaria, el puerto fluvial de Rosario
(894.645); La Plata (644.155); capital de la provincia de Buenos Aires, Mar
del Plata (523.178), el principal centro de turismo veraniego; San Miguel de
Tucumán (626.143), un diversificado centro industrial; Salta (373.857),
famosa por su arquitectura colonial, y Mendoza (121.739), eje de una
importante región frutícola, vitivinícola y petrolera.
LENGUAS OFICIALES Y HABLADAS
El castellano es el idioma oficial, y lo habla la abrumadora mayoría de
los argentinos. En algunos lugares siguen hablándose varias lenguas indígenas.
RELIGIÓN
Más del 92% de la población es católica. Se practican también el judaísmo,
el protestantismo y otras religiones cristianas y no cristianas, aunque muchas
sectas y confesiones están prohibidas por "lesivas al orden público".
Hasta la reforma constitucional de 1994, era requisito indispensable que el
presidente y el vicepresidente fueran católicos.
EDUCACIÓN Y CULTURA
Argentina es un país con un rico legado cultural español, fuertemente
influido desde el siglo XIX por la inmigración europea, fundamentalmente por
la italiana. Se mantiene un vivo interés por la historia del país,
simbolizada especialmente en el gaucho. En el ámbito artístico, la
influencia más importante ha sido Francia. Sólo en el arte popular se ha
registrado una importante influencia de las culturas indígenas.
EDUCACIÓN
La educación primaria es gratuita y obligatoria entre los 6 y los 14 años.
A mediados de la década de 1980, unos 4,8 millones de alumnos asistían a las
escuelas primarias y, aproximadamente, 1,9 millones a las secundarias y de
formación profesional. Las universidades tenían más de 900.000 estudiantes.
La tasa de alfabetización de Argentina, en torno al 95%, es una de las más
altas de América Latina. Argentina tiene 24 universidades nacionales, y
varias provinciales y privadas. La principal institución es la Universidad
Nacional de Buenos Aires (1821). Entre las más importantes merecen
mencionarse la Universidad Católica Argentina (1958), la Universidad del
Salvador (1958), la Universidad de Belgrano, la Universidad Tecnológica
Nacional (1959), la Universidad Nacional de Córdoba (1613), y otras situadas
en Bahía Blanca (1956), La Plata (1905), Mendoza (1939), San Miguel de Tucumán
(1914) y Rosario (1968).
BIBLIOTECAS Y MUSEOS
La biblioteca más importante de Argentina es la Biblioteca Nacional
(1810), en Buenos Aires, que dispone de un fondo de más de 1,9 millones de
volúmenes. Entre los más destacados de los numerosos museos de Buenos Aires
merecen destacarse el Museo Argentino de Ciencias Naturales, el Museo Nacional
de Bellas Artes y varias colecciones privadas como la Galería Internacional
de Arte. El Museo de La Plata es famoso por su colección de fósiles de
reptiles.
LITERATURA
La literatura argentina, originalmente una ramificación de la española,
adquirió un marcado matiz nacionalista en el siglo XIX. El poema Fausto
(1866) de Estanislao del Campo, es la versión gauchesca de la leyenda de
Fausto; Martín Fierro (1872), un poema narrativo de la vida de un gaucho,
obra de José Hernández, está considerada la epopeya nacional argentina.
Finalmente, el ensayo sociológico Facundo
(1845), de Domingo Faustino Sarmiento, es un estudio que analiza cómo la vida
rural de la Pampa argentina contribuyó a modelar el carácter nacional. La
literatura argentina del siglo XX ha producido obras como la celebrada Don
Segundo Sombra (1926), novela de Ricardo Güiraldes; Rayuela
(1963), novela de Julio Cortázar; El
beso de la mujer araña (1976), novela de Manuel Puig, y las historias de
Ernesto Sábato, de Eduardo Mallea (un novelista que escribió sobre temas
existencialistas) y de Jorge Luis Borges, cuyas historias tienen fama
internacional por sus fantasías. El poeta más conocido es Leopoldo Lugones,
quien cultivó el simbolismo y el naturalismo. En la actualidad, y junto a
Ernesto Sábato, debe destacarse a Adolfo Bioy Casares como uno de los
escritores argentinos más representativos.
ARTE
La pintura del siglo XIX estuvo dominada por temas gauchescos y escenas de
la vida urbana. En este periodo destacó Prilidiano Pueyrredón. Entre los
pintores del siglo XX merecen mencionarse el realista Cesáreo Bernaldo de
Quirós; Benito Quinquela Martín, pintor de la vida del puerto de Buenos
Aires; el cubista Emilio Pettoruti, y Raúl Soldi. Son muy conocidas las obras
del escultor Rogelio Yrurtia.
MÚSICA
Los principales componentes de la música tradicional argentina son las
canciones y bailes gauchescos, la música nativa de las provincias del norte,
las influencias europeas y —en menor medida— la música africana. El
tango, que se desarrolló en Buenos Aires y se convirtió en el baile de salón
favorito de gran parte del mundo, es quizá la contribución argentina más
famosa a la música moderna. Astor Piazzola, un prolífico compositor,
director e intérprete de tangos, incorporó a sus obras influencias clásicas
y del jazz. La ópera y la música sinfónica son elementos importantes de la
actividad cultural. La Orquesta Sinfónica Nacional tiene su sede en Buenos
Aires, y la compañía de ópera de esta ciudad la tiene en el Teatro Colón,
construido en 1908; esta compañía de ópera ha obtenido una merecida fama
mundial por su excelencia. En el terreno de la música clásica destacan tres
hermanos, José María, Juan José y Washington Castro, todos ellos directores
y compositores. El más conocido de los compositores argentinos fue Alberto
Williams, fundador del Conservatorio de Buenos Aires. Alberto Ginastera es
conocido por su música sinfónica para ballet, ópera y piano, muy popular en
todo el mundo. En el ballet es muy notoria la figura de Julio Bocca, cuyas
virtudes han trascendido las fronteras del país.
ECONOMÍA
La economía argentina se basa tradicionalmente en la producción agrícola
y ganadera, aunque los sectores industrial, minero, pesquero y de servicios
han registrado un marcado crecimiento en las últimas décadas. Argentina es
una de las principales naciones productoras de carne, cereales y aceite del
mundo. En la actividad fabril, las principales empresas son las productoras de
alimentos y bebidas, metalúrgicas, automotrices, refinado de petróleo,
textiles y cemento. El producto nacional bruto (PNB) de Argentina, para 1994,
fue de 279.400 millones de dólares, con una renta per cápita de 8.146 dólares
aproximadamente (cifras de la Secretaría de Programación Económica, con
precios de 1994).
AGRICULTURA
En años normales, Argentina cosecha suficientes
productos agrícolas no sólo para satisfacer la demanda interna, sino también
para exportar los excedentes. Del total de la superficie del país (unos 280
millones de hectáreas), poco más del 50% se utiliza para el pastoreo, menos
del 22% para explotación forestal y aproximadamente el 4% para cultivos
permanentes. Aproximadamente el 13% de la tierra es cultivable. La Pampa es la
principal zona agrícola del país, con una importante producción de trigo y
otros cereales. Las regiones ubicadas en Río Negro, Neuquén, Mendoza, San Juan
y provincias del noroeste son ricas en explotaciones frutícolas y vitivinícolas.
En la producción de caña de azúcar destacan Tucumán, Salta y Jujuy.
La producción ganadera es un sector importantísimo en
la economía argentina, así como la refrigeración y procesamiento de carne y
subproductos. La producción anual supera los 3,4 millones de t. A principios de
la década de 1990, el país contaba con unos 50 millones de cabezas de ganado
vacuno, 23,7 millones de ganado ovino y 4,8 millones de porcino; además, existían
unos 3,3 millones de caballos. Los caballos argentinos se han ganado fama
internacional en el mundo de la hípica y del polo.
A pesar de los retrocesos de la década de 1980, la
exportación de ganado sigue jugando un importante papel en el comercio
internacional. En 1994 los ingresos en concepto de carne y pieles ascendieron a
1.700 millones de dólares, lo que suponía un 11% del total de las
exportaciones. Desde hace mucho tiempo, Argentina es líder mundial en la
exportación de carne cruda, aunque cada vez es más importante la exportación
de carnes procesadas y envasadas.
El país produce y exporta ingentes cantidades de lana. A
principios de la década de 1990 se producían anualmente unas 202.000 t de
lana. Aproximadamente el 40% de las ovejas se crían en la Patagonia.
El trigo es el cultivo más importante y Argentina se
cuenta entre los principales productores mundiales de este cereal. A principios
de la década de 1990, la producción llegaba a los 9,4 millones de t; otros
cereales importantes son el maíz, la avena y la cebada.
Entre otros cultivos de importancia están la soja, el
sorgo, el lino, el girasol, la caña de azúcar, el algodón, las patatas
(papas), el arroz, la yerba mate, el cacahuete (maní) y el tabaco, así como
uvas, manzanas y cítricos.
SILVICULTURA Y PESCA
Situadas fundamentalmente en las áreas montañosas
distantes de los centros poblados, la mayoría de las 59.500.000 hectáreas de
bosques no son muy aprovechadas. Entre las maderas más explotadas se cuentan el
olmo y el sauce para la producción de celulosa, el quebracho blanco para
combustible, el quebracho rojo para el tanino (se utiliza en el curtido de
pieles), y el cedro para la fabricación de mobiliario: otras maderas de
importancia económica son el roble, la araucaria, el pino y el ciprés.
Los caladeros argentinos, potencialmente muy productivos,
no se explotan en su totalidad, aunque la producción se incrementó de forma
constante en las décadas de 1960 y 1970. En 1992 las capturas alcanzaron las
700.000 t anuales, principalmente: merluza, calamar, langostino y anchoa.
MINERÍA
Aunque el país cuenta con una gran variedad de reservas
—sobre todo petróleo, carbón y diversos metales— la minería ha sido
relativamente poco importante en la actividad económica. Con todo, en las últimas
décadas se ha incrementado significativamente la producción de petróleo y
carbón. En términos de valor, el principal producto mineral es el petróleo.
En 1994 la producción anual de petróleo crudo alcanzaba los 38,7 millones de m3,
suficiente para cubrir la demanda interna y permitir la exportación. Con este
fin se ha construido un oleoducto hacia Chile, a través de la cordillera de los
Andes. Se espera que, con las licencias otorgadas para exploración en nuevas
zonas del país y en las áreas marítimas, se incremente significativamente la
producción. El país cuenta también con una importante producción de gas
natural, que en 1994 alcanzaba los 26.228 millones de m3.
Por otra parte, existe una modesta explotación de oro, plata, cobre, plomo,
cinc, hierro, estaño, tungsteno, mica, uranio y piedra caliza. Los planes de
exploración y explotación, al amparo de la nueva Ley de Minería, pretenden
dinamizar este sector.
INDUSTRIA
El grueso de la industria argentina se centra en Buenos
Aires. Aproximadamente el 20% de la población activa está empleada en las
empresas industriales. La industria más importante y antigua del país es el
procesamiento y envasado de productos alimenticios, seguida por el sector
textil. Otras importantes industrias producen artículos de goma (natural y sintética),
cemento, productos químicos, papel, plásticos y derivados del petróleo. La
industria siderúrgica ha alcanzado gran expansión; en 1994 la producción de
hierro primario, acero crudo y laminados llegó —en conjunto— a los 10,4
millones de t. El sector automotriz produjo 408.000 vehículos.
ENERGÍA
La mayoría de los ríos y saltos con potencial para
producir energía están muy alejados de los centros industriales, aunque, a
pesar de estas limitaciones técnicas, los recursos hidroeléctricos se
desarrollan a pasos acelerados. Los proyectos hidroeléctricos más importantes,
iniciados en las décadas de 1970 y 1980, están situados en el norte de la
Patagonia, sobre el río Limay (El Chocón-Cerros Colorados, Alicurá, Piedra
del Águila y Pichi-Picún Leufú), sobre el río Paraná (Yaciretá, en
colaboración con la República del Paraguay) y sobre el río Uruguay (Salto
Grande, en colaboración con Uruguay). En 1994 Argentina producía un total de
62.700 millones de kWh, de los cuales el 44% se generaba en instalaciones
hidroeléctricas, el 13% mediante energía nuclear y el 43% en centrales termoeléctricas
convencionales.
MONEDA Y BANCA
Originariamente, el sistema monetario argentino se basaba
en el peso oro, aunque en realidad no circulaban monedas de ese metal. La moneda
en uso era el peso moneda nacional, dividido en 100 centavos. La crisis generada
por la Gran Depresión en la década de 1930 terminó con el régimen monetario
oro y en 1935 se fundó el Banco Central de la República Argentina —de
sociedad mixta— responsable de controlar la emisión de moneda, sin perjuicio
de otras funciones de supervisión de los bancos. En 1946 el Banco Central quedó
bajo el control del gobierno, siendo cabeza del sistema bancario nacional.
En materia monetaria, a principios de la década de 1970,
se instauró el peso ley 18.188, equivalente a 100 de los antiguos. En junio se
1985 se creó el austral, equivalente a 1.000 pesos ley. Después de
experiencias hiperinflacionarias, a principios de 1992 se implantó el nuevo
peso argentino, equivalente a 10.000 australes. Desde entonces, la paridad con
el dólar estadounidense se mantiene hasta la actualidad.
En diciembre de 1994 había 168 bancos, de los cuales 33
eran públicos y 135 privados. El 60% de los depósitos estaba en los bancos
privados.
COMERCIO E INTERCAMBIO
Desde 1992 la balanza comercial es desfavorable para
Argentina. En 1994 las exportaciones totalizaron unos 15.800 millones de dólares
y las importaciones unos 21.600 millones de dólares. El principal socio
comercial, tanto en exportaciones como en importaciones, es la República
Federal de Alemania; otros socios importantes son: Brasil, Estados Unidos, Bélgica
y Holanda.
El comercio regional con otros países latinoamericanos
se enmarca en la Asociación Latinoamericana de Integración —ALADI— a la
que pertenece Argentina. Se exportaron a esta Asociación, en 1994, 6.907
millones de dólares y se importaron 6.600 millones de dólares, correspondiendo
a Brasil el 52% de las exportaciones y el 65% de las importaciones.
En 1991 se firmó el Tratado del Mercosur (Mercado Común del Cono Sur), del que forman parte Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Este bloque subregional ha dinamizado notablemente el comercio entre esos países y se encuentra en pleno proceso de integración. En 1995 se fijó el arancel externo común a aplicar en el futuro.
TRANSPORTES
El sistema ferroviario argentino fue propiedad del
Estado, y administrado por éste, desde 1948 hasta 1992, cuando se privatizaron
algunas líneas. El sistema tiene una longitud total de unos 34.500 km, con tres
anchos de vía. Dos líneas que cruzan los Andes permiten la comunicación con
Chile; los ferrocarriles argentinos también conectan el país con Bolivia,
Paraguay, Uruguay y Brasil. Como resultado de la privatización, en algunas
regiones del país se ha interrumpido el servicio.
La compañía
Aerolíneas
Argentinas fue privatizada en 1990 y realiza vuelos tanto al interior como
al exterior del país; existen también numerosas líneas aéreas internas. Los
ríos proporcionan unos 3.100 km de vías navegables, especialmente los de la
cuenca del Río de la Plata. La red de carreteras alcanza un total de 211.370
km. La ampliación del túnel ferroviario que cruza los Andes (en 1940) permite
el paso de vehículos. A finales de la década de 1980 había matriculados unos
4,3 millones de vehículos privados y 1,4 millones de vehículos comerciales.
COMUNICACIONES
El servicio postal que cubre todo el país es de
propiedad estatal. Existen más de 3,6 millones de teléfonos. A principios de
la década de 1990, había 21,6 millones aparatos de radio y unos 7,2 millones
de receptores de televisión.
En Argentina se editan más de 200 diarios, aunque los
principales se publican en Buenos Aires y son de difusión nacional. La
Prensa y La Nación, con tiradas de 65.000 y 210.000, respectivamente, gozan
de fama internacional por su objetividad e independencia; otros periódicos
importantes de Buenos Aires son Clarín
(tirada diaria, 480.000) y La Razón
(180.000). Las capitales de provincia y otras ciudades importantes tienen
diarios con fuerte implantación local. En Buenos Aires se publican numerosas
revistas de actualidad y especializadas que circulan en todo el país.
TRABAJO
A principios de la década de 1990, la población activa
sumaba unos 11,8 millones de trabajadores. La mayoría de los 1.100 sindicatos
argentinos están afiliados a la Confederación General del Trabajo (CGT). El
derecho de asociación sindical, suspendido en 1976, fue restablecido en 1982. A
principios de la década de 1990, el movimiento sindical contaba con unos 3
millones de afiliados; en esa época, los programas de privatización del
presidente Carlos Saúl Menem habían provocado la pérdida de varios centenares
de miles de puestos de trabajo, llegando la tasa de desempleo al 18% en octubre
de 1995.
GOBIERNO
Según la Constitución de 1853, Argentina es una república federal
encabezada por un presidente que cuenta con la ayuda de un gabinete de
ministros. El poder legislativo reside en el Congreso Nacional, de carácter
bicameral, formado por el Senado y la Cámara de Diputados. En 1949 se aprobó
una nueva Constitución, que fue anulada en 1956. Tras el golpe militar de
1966, se suspendieron todas las garantías constitucionales. También después
del golpe de 1976 volvió a abolirse la Constitución de 1853, aunque en 1983
fue reinstaurada al volver la democracia.
PODER EJECUTIVO
En su preámbulo y en gran parte del texto, la Constitución
de 1853 refleja los ideales y aspiraciones de la Constitución de los Estados
Unidos. Hasta la reforma constitucional, el presidente y vicepresidente ocupaban
sus cargos durante un periodo de seis años, sin posibilidad de reelección
consecutiva. Desde 1966 hasta 1973, y desde 1976 hasta 1983, la Junta Militar
—constituida por los comandantes en jefe de las tres armas— fue el órgano
supremo del Estado, con poderes para designar y cesar al presidente.
En 1994 se reformó la Constitución de 1853, no en el
espíritu de la letra pero sí en los aspectos instrumentales. Tres aspectos
sobresalientes de la reforma son: la reducción del mandato presidencial de 6 a
4 años, con posibilidad de una reelección; la introducción de la figura del
jefe de gabinete de ministros; y la creación del cargo de jefe de gobierno de
la ciudad de Buenos Aires, con carácter electivo, ya que hasta entonces el
intendente de la capital era elegido por el presidente de la República. Se
agregó a la Constitución argentina la Constitución Americana sobre los
Derechos Humanos (Pacto de San José de Costa Rica).
La Constitución de 1853 permite la suspensión del
gobierno parlamentario y de las libertades civiles, si el presidente considera
que, ante una emergencia nacional, se requiere la implantación del estado de
sitio; esta cláusula ha sido invocada con frecuencia en la historia argentina.
La Constitución de 1994 estableció que el número de
ocho ministerios será determinado por una ley especial, además de las
modificaciones de duración de los mandatos presidenciales ya comentadas.
SALUD Y BIENESTAR SOCIAL
El Instituto Nacional de Bienestar Social ha administrado
la mayoría de los programas de bienestar social argentinos desde su fundación
en 1944. Los trabajadores reciben servicios sanitarios de diversos sindicatos,
existiendo una sanidad pública gratuita. El nivel de la medicina es
relativamente alto en las grandes ciudades, y constantemente se realizan
esfuerzos por mejorar las instalaciones sanitarias de las áreas rurales
distantes. La esperanza de vida es de 68 años para los hombres y 76 años para
las mujeres (según estimaciones de las Naciones Unidas para el periodo
1980-1981).
PODER LEGISLATIVO
La organización de la legislatura argentina es similar a
la de Estados Unidos. El Congreso Nacional está formado por una cámara baja
—los 254 miembros de la Cámara de Diputados— y una cámara alta, el Senado,
formado por 46 miembros (2 por cada provincia). Los diputados son elegidos
directamente para periodos de cuatro años; los senadores son elegidos por las
legislaturas provinciales para un mandato de nueve años. Todos los ciudadanos
mayores de 18 años tienen el derecho —y la obligación— de votar. En 1962
se instauró la representación proporcional en las elecciones nacionales. Con
la reforma constitucional de 1994 la cantidad de senadores se elevó a 3 por
provincia.
GOBIERNO LOCAL
En virtud de la Constitución, las provincias de
Argentina eligen a sus propios gobernadores, vicegobernadores y cámaras
legislativas. Durante los periodos en que la Constitución estuvo suspendida,
los gobernadores provinciales eran designados por el gobierno central.
PODER JUDICIAL
Los juzgados federales engloban la Corte Suprema,
diecisiete tribunales de apelación y varios juzgados de distrito y
territoriales en el ámbito local. Los sistemas judiciales provinciales están
organizados de igual modo. Véase
Derecho argentino.
DEFENSA
Las Fuerzas Armadas argentinas son una de las más
modernas y mejor equipadas de América Latina, e históricamente han jugado un
papel preponderante en los asuntos nacionales. Hasta hace poco tiempo se
consideraba una milicia nacional, existiendo una conscripción obligatoria de
hasta 14 meses para todos los varones capacitados con 18 años. El Ejército de
Tierra cuenta con unos 40.000 efectivos. La Armada dispone de un portaaviones,
seis destructores equipados con misiles, varios buques más ligeros y
submarinos, tripulados por unos 21.500 efectivos. Las Fuerzas Aéreas, con 8.900
efectivos, cuentan con unos 200 aviones de combate, entre los que hay cazas a
reacción y bombarderos.
En febrero de 1516, el navegante español Juan Díaz de
Solís, que a la sazón buscaba un paso por el suroeste hacia las Indias
Orientales, introdujo su nave en el gran estuario del actual Río de la Plata, y
reclamó la región circundante en nombre de España. Sebastiano Caboto, un
navegante italiano al servicio de España, visitó el estuario en 1526. En busca
de comida y suministros, Caboto y sus hombres remontaron el río que
posteriormente se llamará Paraná, hasta llegar a un lugar cercano a la actual
Rosario; allí construyeron un fuerte y siguieron remontando el río hasta la
región hoy ocupada por Paraguay. Caboto, que no abandonó la región durante
casi cuatro años, obtuvo de los nativos varias cantidades de plata, un nombre
que pronto se aplicó a la cuenca de estos ríos y a la mayor parte de las
regiones circundantes.
PRIMEROS ASENTAMIENTOS
La colonización de la región fue iniciada en 1535 por
el adelantado español Pedro de Mendoza. En febrero de 1536, Mendoza —que había
sido nombrado primer adelantado del Río de la Plata— fundó Buenos Aires; los
esfuerzos de la expedición de Mendoza por establecer una colonia permanente se
vieron enormemente dificultados por la falta de alimentos y la hostilidad de los
nativos, por lo que los colonizadores abandonaron el lugar cinco años después.
En 1537, uno de los lugartenientes de Mendoza, Juan de
Salazar de Espinosa, fundó Asunción (hoy capital de Paraguay), que fue el
primer asentamiento permanente en la cuenca del Río de la Plata. Desde su base
en Asunción, los españoles fueron gradualmente controlando todo el territorio
situado entre los ríos Paraná y Paraguay. Entretanto, las favorables
condiciones naturales hicieron que los pequeños rebaños de ganado traídos
desde España se multiplicaran y extendieran por la Pampa, creando una situación
apta para una economía agrícola estable.
Santiago del Estero, el primer asentamiento permanente de
lo que hoy es territorio argentino, fue fundado en 1553 por colonizadores españoles
provenientes de Perú. En 1573 fueron fundadas Córdoba y Santa Fe, y en 1580 se
inició la repoblación de Buenos Aires. En 1620, toda la región del Río de la
Plata quedó bajo el control administrativo del virreinato del Perú. Debido a
la restrictiva política comercial del gobierno español, la colonización de la
región fue lenta durante el siglo siguiente. Buenos Aires, centro de un
floreciente tráfico de productos importados, creció constantemente y a
mediados del siglo XVIII su población se acercaba a los 20.000 habitantes. En
1776, el territorio ocupado por las actuales Argentina, Bolivia, Paraguay y
Uruguay fue separado de Perú, creándose el Virreinato del Río de la Plata.
DESPERTAR PATRIÓTICO
En 1806, Buenos Aires fue atacada por una flota británica
al mando del almirante Home Riggs Popham, sin autorización del gobierno británico,
ante la que el virrey no presentó defensa alguna; los invasores ocuparon la
ciudad, pero fueron expulsados por una milicia popular en agosto siguiente. La
nueva fuerza expedicionaria que el gobierno británico envió a Buenos Aires fue
forzada a rendirse en 1807. La expulsión de los ingleses fue posible por el
entusiasmo del pueblo guiado por Santiago Liniers, quien fue nombrado virrey por
Buenos Aires, después de deponer al virrey Sobremonte. Estos acontecimientos
tuvieron consecuencias imprevistas: los miembros de la colonia habían
comprobado su capacidad de combate y la ineficacia de las autoridades coloniales
españolas, por lo que pronto participaron de forma activa en el movimiento
independentista que había comenzado a recorrer la Suramérica española.
El sentimiento revolucionario en la región alcanzó su
apogeo en el periodo siguiente al destronamiento del rey español Fernando VII
por Napoleón Bonaparte en 1808. El pueblo de Buenos Aires se negó a reconocer
a José Bonaparte, hermano de Napoleón, que se instaló en el trono español.
Al ser Liniers de nacionalidad francesa, la Junta de Sevilla —creada para
mantener la resistencia contra los franceses— decidió en 1809 que éste debía
entregar el poder a un nuevo virrey, Baltasar Hidalgo de Cisneros. El 25 de mayo
de 1810 depusieron al virrey e instauraron un gobierno provisional, la Primera
Junta de Gobierno, que actuaba en nombre de Fernando VII. Poco tiempo después
el gobierno provisional rompió con los representantes de Fernando y lanzó una
enérgica campaña para llevar al interior del país a la revolución, pero
resultó un fracaso. Sin embargo, los ejércitos realistas sufrieron importantes
derrotas en 1812 y 1813. La parte liberada del virreinato se dividió en 14
provincias en 1813. Después de la Revolución de Mayo, algunas ciudades —como
Córdoba— se opusieron a la decisión arbitraria de Buenos Aires. Surgieron
algunos movimientos antirrealistas. Mientras tanto, Buenos Aires decidió enviar
expediciones para propagar el movimiento revolucionario. En 1812 llegaron José
de San Martín y Carlos de Alvear para ponerse al frente del ejército rebelde,
proporcionándole un carácter más profesional.
Entre 1810 y 1815 se sucedieron varios gobiernos: Primera
Junta, Junta Grande, Primer Triunvirato, Segundo Triunvirato; todos ellos tenían
su sede en Buenos Aires y tenían las mismas funciones del virrey. En 1815,
Fernando VII volvió a ocupar el trono de España y los que peleaban en el Alto
Perú habían retrocedido hasta Salta; por lo tanto fue necesaria la declaración
oficial de independencia, que se proclamó en 1816 en el Congreso de Tucumán.
LAS PROVINCIAS UNIDAS
Durante 1814 y 1815, en los territorios liberados —que
nominalmente todavía estaban sujetos a la corona española— cristalizó el
sentimiento favorable a la independencia absoluta. Los representantes de las
distintas provincias se reunieron en Tucumán en marzo de 1816; el 9 de julio de
ese año, los delegados proclamaron la independencia de España y declararon la
constitución de las Provincias Unidas de América del Sur (más tarde
Provincias Unidas del Río de la Plata). Aunque se designó a un 'director
supremo' para encabezar el nuevo Estado, se sancionó una Constitución
centralista que no tuvo vigencia. Por ese tiempo, las ideas del federalismo
estaban en su auge, produciéndose así la primera batalla de Cepeda en 1820.
Los caudillos federalistas López y Ramírez derrotaron a las tropas del
gobierno nacional (o Directorio). Se formó así una especie de federalismo unigénito.
Se formaron las 13 provincias, que en 1833 serán 14 al separarse Jujuy de
Salta. El problema a resolver era la formación de un gobierno estable, luego de
la caída del Directorio. Los enfrentamientos entre las dos facciones fueron en
aumento y provocaron un enfrentamiento civil en 1819. En 1820 se restableció la
paz, pero el problema principal —la formación de un gobierno estable— quedó
sin resolver. Durante la mayor parte de la década siguiente reinó la anarquía
en las Provincias Unidas, situación que hubiera continuado de no ser por la
guerra con Brasil, ya que ésta exigía una forma de organización
constitucional. Buenos Aires convocó a una reunión a las provincias en 1824.
El Congreso estuvo dominado por los unitarios, se eligió a Bernardino Rivadavia
como presidente y fue entonces Buenos Aires la dueña del poder en la República
Argentina (denominación que comenzó a usarse desde ese momento). Argentina le
declaró la guerra a Brasil por la ocupación de la Banda Oriental; Brasil fue
derrotado y la Banda Oriental se declaró independiente, al igual que Bolivia
(Paraguay seguía neutral).
El régimen unitario fracasó y se volvió a la antigua
forma de gobierno, en la que cada provincia se autogobernaba y delegaba en
Buenos Aires las relaciones con el resto del mundo. El gobernador de Buenos
Aires, Manuel Dorrego —en quien confiaban el resto de los gobernadores por ser
federal— fue derrotado por el unitario Lavalle, lo que dio lugar a una guerra
civil. En Buenos Aires, Juan Manuel de Rosas fue el encargado de resistir a los
golpistas del gobierno de Dorrego. En 1829 se acordó que Rosas fuera el
gobernador de Buenos Aires y se restituyó la cámara legislativa.
En el interior se creó una liga unitaria que no actuaba
como tal. Se enfrentó con la provincia de Buenos Aires; este enfrentamiento
desembocó en el Pacto Federal de 1831 (Buenos Aires, Corrientes, Entre Ríos y
Santa Fe): se pactó que, cuando estuvieran dadas las condiciones, se erigiría
un gobierno federal; además se estableció un compromiso militar por el que si
alguien atacaba a una de las tres provincias, las tres se considerarían
agredidas.
El enfrentamiento entre la liga unitaria y los federales
llevó a una guerra civil en la que vencieron estos últimos. Entre 1829 y 1831,
Rosas había logrado poner orden en la provincia de Buenos Aires y logró la
pacificación, negándose a seguir como gobernador si no se le otorgaban
facultades extraordinarias. Se sucedieron algunos gobernadores hasta que en 1834
se produjo una guerra entre las provincias de Tucumán y Salta; Rosas ordenó a
Facundo Quiroga que, como delegado de la provincia, fuera a pacificar la situación.
El pensamiento de Rosas quedó plasmado en la Carta de la
Hacienda de Figueroa: en ella se estipulaba que las condiciones no eran las
adecuadas para establecer un régimen federal pues las provincias no tenían
dinero, se acababa de salir de una guerra civil y todavía seguían luchando los
unitarios. Rosas proclamó una Constitución nacional y entre 1835 y 1852 fue
gobernador de Buenos Aires. El país estuvo bajo el régimen dictatorial de
Rosas durante 17 años.
El pensamiento que Rosas expuso en la Carta de la
Hacienda de Figueroa pudo ser eficaz para un periodo, pero habían transcurrido
17 años desde entonces y las condiciones de las que él hablaba se estaban
dando y era necesaria la Carta Magna. Rosas, con su pensamiento conservador (no
en el sentido político-económico), no advirtió los cambios y su gobierno se
volvió anacrónico.
En 1852 se produce la batalla de Caseros, entre Urquiza,
defensor de una organización nacional bajo una Constitución, y Rosas. Ambos
eran federales; Rosas, a pesar de la sangrienta represión y de la crisis económica,
logró las bases para que Urquiza —después de vencer en Caseros— lograra
reunir un Congreso General Constituyente y se dictara la Constitución de 1853.
GOBIERNO REPUBLICANO
Mientras tanto, como se había pactado en San Nicolás,
Urquiza era el 'director' del gobierno provisional hasta la aprobación de la
nueva Constitución. Desde Buenos Aires, Mitre rechazó la incorporación de
esta ciudad a la federación; la cámara legislativa lo escuchó y no aceptó la
nueva Constitución. Al renunciar López y Planes —gobernador de Buenos
Aires—, Urquiza dio un golpe de Estado; la provincia fue recuperada por los
porteños en la revolución de 1882; así se formó la Confederación Argentina
—con capital en Paraná y con Urquiza como Presidente— por un lado, y el
Estado de Buenos Aires —que no proclamaba su independencia ni se unía a la
Confederación— por el otro. Esta situación ambigua de Buenos Aires se
prolongó durante diez años.
En 1858 se produjo la batalla de Cepeda, en la que
Urquiza venció; a pesar de ello, no quiso entrar en la ciudad y pidió que se
restituyera al Gobernador, que era ultra porteñista, para llegar al Acuerdo de
San José de Flores, por el que Buenos Aires se comprometía a formar parte de
la Confederación. El problema de la capital suscitó nuevos conflictos: Buenos
Aires no deseaba entregar la ciudad para su federalización; y en 1861 se
produjo la batalla de Pavón entre Buenos Aires y la Confederación, en la que
no hubo un vencedor definido: Urquiza retrocedió hasta Entre Ríos y Mitre
—al mando del ejército de Buenos Aires— cruzó hasta el Rosario. En 1862 se
realizaron las elecciones y Mitre fue elegido presidente de la nación; durante
este tiempo se declaró que Buenos Aires sería la ciudad huésped del gobierno
nacional, sólo de forma provisional.
En 1888, el litigio entre Paraguay y Uruguay hizo que el
primero entrara en territorio argentino: así se produjo la sangrienta guerra de
la Triple Alianza (Brasil, Argentina y Uruguay). Entre 1866 y 1870, los ejércitos
de los tres países invadieron Paraguay y mataron a las tres cuartas partes de
la población paraguaya (90% de la población masculina).
Entre 1862 y 1880 se sucedieron los gobiernos de Mitre,
Sarmiento y Avellaneda, gobiernos que dejaron los cimientos para la construcción
de la Argentina moderna; durante los mismos, las actuaciones prioritarias se
centraron en la educación, la inmigración, la libertad económica, aunque no
se deben olvidar otros hechos que disminuyeron el prestigio de estos gobiernos,
tales como la campaña del Desierto (1879-1880).
El país, aunque tuviera algunos conflictos, estaba
pacificado y organizado institucionalmente. Durante el gobierno de Avellaneda se
decidió incorporar el norte de la Patagonia al país, empresa llevada a cabo
por un ejército al mando de Julio Argentino Roca; los malones indígenas eran
una amenaza en la frontera. Hoy se sabe que hubiera sido mejor una alianza con
los indígenas que, seguramente, hubieran aceptado integrarse al país, pero se
eligió el argumento de las armas. Durante este gobierno Buenos Aires fue
proclamada la capital federal (luego el distrito se extendió hasta lo que es en
la actualidad). Dardo Rocha (gobernador de la provincia de Buenos Aires) fundó
la ciudad de La Plata, que se convirtió en la capital de la citada provincia.
Al regresar victorioso, Roca fue elegido presidente en
1880; a partir de este momento Argentina logró un gran progreso económico,
institucional y educacional; se integró al comercio mundial, convirtiéndose en
una de las principales naciones exportadoras de materia prima del mundo. Entre
1880 y 1882 no faltaron problemas limítrofes con Chile y con otros países, si
bien se llegó a un acuerdo con Chile donde se establecieron como límites
"las más altas cumbres divisorias de aguas".
A pesar de los adelantos de Argentina, la clase media y
los grupos populares habían quedado postergados; además, al no haber sufragio
universal, las elecciones eran un fraude, pues quien gobernaba el país era un
sector elitista. En 1912, Roque Sáenz Peña promulgó una ley por la cual el
voto debería ser secreto y obligatorio para la población masculina. En 1916,
dentro del marco de la nueva ley, se eligió a Hipólito Yrigoyen —político
perteneciente a la Unión Cívica Radical— presidente del gobierno, donde se
mantuvo hasta 1930.
Durante los gobiernos de Alvear e Yrigoyen, Argentina se
vio beneficiada por la actitud neutral que el país mantuvo durante la I Guerra
Mundial, por lo que se convirtió en una de las naciones más ricas del mundo.
LA 'DÉCADA INFAME'
La crisis económica mundial que estalló en 1929 tuvo
serias repercusiones en Argentina. El desempleo y otras dificultades provocaron
una profunda inquietud social y política. En 1930 después de una segunda
presidencia de Yrigoyen, los conservadores —apoyados por el Ejército dirigido
por Uriburu— dieron un golpe militar filofascista que interrumpió, por
primera vez desde 1853, la continuidad constitucional y un ciclo de progreso.
Tras dos años en el poder, comenzaría un periodo denominado la 'Década
Infame', caracterizado por el fraude electoral y la corrupción. Las condiciones
económicas mejoraron sensiblemente durante el mandato del general Agustín
Justo, aunque se intensificó la agitación política, que culminó con fallidas
rebeliones del Partido Radical en 1933 y 1934. En el periodo anterior a las
elecciones presidenciales de 1937, las organizaciones fascistas incrementaron
sus actividades. En mayo de 1936 se produjeron los comicios de renovación
presidencial. El gobierno auspició a los candidatos de la Concordancia: el ex-ministro Roberto M. Ortiz para presidente y Ramón
S. Castillo para vicepresidente. La unión Cívica Radical proclamó las
candidaturas de Alvear-Mosca y el socialismo la de Respetto-Orgaz. Verificadas
las elecciones, el triunfo correspondió a los candidatos oficialistas mediante
el fraude electoral. No obstante, contrariamente a las expectativas y exigencias
de sus seguidores, Ortiz tomó decididas medidas para fortalecer la democracia;
se reprimieron las actividades subversivas de los agentes alemanes, que se habían
incrementado tras la victoria del nacionalsocialismo en Alemania; la corrupta
maquinaria electoral del país fue desarticulada. Al estallar la II Guerra
Mundial, Ortiz proclamó la neutralidad de Argentina, aunque posteriormente
colaboró estrechamente con las demás repúblicas americanas en asuntos propios
de la defensa del hemisferio.
LA II GUERRA MUNDIAL
En julio de 1940, el presidente Ortiz, incapacitado por
una enfermedad, delegó temporalmente sus poderes en el vicepresidente Ramón S.
Castillo, un conservador que abandonó la línea política exterior e interior
de su predecesor. En la Conferencia Panamericana de Defensa, celebrada en enero
de 1942 en Río de Janeiro, pocos días después del ataque japonés contra
Pearl Harbour, Argentina y Chile fueron los dos únicos países americanos que
se negaron a romper relaciones con las potencias del Eje.
Castillo, que había asumido oficialmente la presidencia
tras la dimisión de Ortiz en junio de 1942, fue depuesto de su cargo un año
después por un grupo militar encabezado por el general Arturo Rawson, quien
favorecía la ruptura de relaciones con Alemania y Japón. Sin embargo, en vísperas
de su asunción al cargo de presidente provisional, los compañeros de Rawson le
obligaron a dimitir. La presidencia provisional recayó en el general Pedro Ramírez,
uno de los líderes del golpe. Poco después, Ramírez disolvió los partidos
políticos, cerró los diarios de la oposición y, en general, sofocó los últimos
restos de la democracia en el país. Debido al aislamiento económico por parte
de Estados Unidos, en enero de 1944, en un giro de 180 grados en su política
exterior, su gobierno rompió relaciones diplomáticas con Alemania y Japón.
Temerosa de que Ramírez se dispusiera a declarar la
guerra a Alemania por presión de Estados Unidos, una Junta Militar —los
llamados 'coroneles'— obligó al presidente a dimitir el 2 de febrero de 1944
(dada la simpatía que esta Junta Militar tenía por las fuerzas del Eje, el
mantenerse neutral se debió a la inseguridad de sus miembros respecto al
resultado de la contienda y al interés por mantener una relación óptima fuera
quien fuera el ganador). El personaje central de esta Junta era el coronel Juan
Domingo Perón, quien había ocupado el puesto de subsecretario de Trabajo
durante el régimen de Ramírez, continuando en dicho cargo tras el
derrocamiento de éste y su sustitución por el general Farrell. A pesar de las
alegaciones de solidaridad con la causa aliada, el gobierno siguió reprimiendo
toda actividad democrática y protegiendo a los agentes alemanes. En julio, el
gobierno estadounidense acusó a Argentina de ayudar a las potencias del Eje.
Finalmente, el 27 de marzo de 1945, cuando la victoria de los aliados en Europa
estaba asegurada, Argentina declaró la guerra a Alemania y Japón. Al mes
siguiente, el gobierno firmó el Acta de Chapultepec, un convenio de asistencia
mutua de las naciones americanas contra la agresión extranjera. Argentina fue
miembro fundador de las Naciones Unidas (ONU), en junio. Poco después se anunció
la celebración de elecciones a principios de 1946.
LA ERA PERONISTA
La reanudación de la actividad política en Argentina
estuvo caracterizada por la aparición de una nueva agrupación, los peronistas.
Organizados formalmente como Partido Laborista, con Perón —quien había
alcanzado gran popularidad como secretario de Trabajo— como candidato a la
presidencia, este grupo obtuvo sus principales apoyos entre los sectores más
desfavorecidos de la clase trabajadora rural y urbana. Los peronistas realizaron
una exitosa campaña entre estos trabajadores, conocidos popularmente como
'descamisados', con promesas de tierra, mayores salarios y seguridad social. Las
elecciones, celebradas el 24 de febrero de 1946, dieron la victoria a Perón
sobre su oponente, Tamborini, candidato de la Unión Democrática (coalición de
fuerzas de izquierda, centro y derecha).
Meses antes, Perón había contraído matrimonio con una antigua actriz, Eva Duarte, quien, como primera dama de Argentina, dirigió las relaciones sindicales y los servicios sociales del gobierno de su marido hasta su muerte, en 1952. Adorada por las masas, influyó para que se estableciera el sufragio universal (con lo que se logró la integración de la mujer a la vida política argentina), y fue —más que nadie— la responsable de la popularidad del régimen de Perón (quien manejaba a las masas con consumada habilidad). En octubre de 1946, Perón promulgó un ambicioso plan quinquenal para la expansión de la economía. En 1947 deportó a una serie de agentes nazis y expropió unas 60 empresas alemanas. Tras estas medidas, las relaciones entre Estados Unidos y Argentina mejoraron sensiblemente.
NUEVA CONSTITUCIÓN
En marzo de 1949, la Asamblea Constituyente convocada por
Perón promulgó una nueva Constitución que permitía la reelección del
presidente por un segundo mandato consecutivo. Aprovechando la nueva ley
fundamental, el Partido Justicialista (peronista) designó candidato a Perón
para los comicios de 1952. Como resultado, crecieron las críticas contra el régimen
por parte de los partidos y la prensa de oposición. La mayoría peronista en el
Congreso tomó represalias en septiembre de ese año, aprobando leyes que
contemplaban el encarcelamiento de personas que se mostraran
"irrespetuosas" con los dirigentes gubernamentales. En los meses
subsiguientes, varios opositores al régimen fueron encarcelados. Poco después,
el Congreso instituyó nuevas medidas de represalia, entre ellas la supresión
de la prensa opositora. La Prensa, el
principal periódico independiente, fue cerrado en marzo de 1951; al mes
siguiente, el Congreso aprobó una ley que expropiaba el periódico. Antes de
las elecciones —que se celebraron en noviembre de 1951 en lugar de febrero de
1952, la fecha prevista— se impusieron severas restricciones a los partidos de
la oposición. Perón fue reelegido por una amplia mayoría, y sus candidatos
ganaron 135 de los 149 escaños de la Cámara de Diputados.
SEGUNDA PRESIDENCIA DE PERÓN
En enero de 1953, el gobierno lanzó un segundo plan
quinquenal, que hacía hincapié en el incremento de la producción agrícola en
lugar de la industrialización, que había sido el objetivo del primer plan.
Durante 1953, Argentina formalizó importantes acuerdos económicos y
comerciales con diversos países, especialmente Gran Bretaña, la Unión Soviética
y Chile. En 1953, el intercambio produjo una balanza comercial favorable por
primera vez desde 1950. Sin embargo, la presión inflacionista, que desde 1948
había provocado un incremento de más del 200% en el coste de la vida, no cesó.
Perón controlaba la prensa, las masas obreras, el Ejército,
las empresas, pero no la Iglesia; por esta causa puede entenderse que en los
meses siguientes se profundizó el abismo entre la Iglesia y el Estado. Este
ataque se convirtió en una bola de fuego: la Iglesia pasó a ser el baluarte de
la dispersa oposición; la situación salió de control y se produjo la quema de
numerosas iglesias.
LA 'REVOLUCIÓN LIBERTADORA'
El 16 de junio de 1955, elementos disidentes de la Armada
argentina y de su sección aérea lanzaron una rebelión en Buenos Aires. Sin
embargo, el Ejército de Tierra se mantuvo leal al gobierno y el levantamiento
fue pronto sofocado. En las semanas siguientes aumentó la tensión a medida que
distintas facciones dentro del gobierno y de las Fuerzas Armadas tomaban
posiciones. Finalmente, el 16 de septiembre de 1955, grupos insurgentes de las
tres armas lanzaron una rebelión concertada, llamada la 'Revolución
Libertadora'; después de tres días de enfrentamientos, durante los cuales
murieron unas 4.000 personas, Perón dimitió y se refugió en una cañonera
paraguaya anclada en el puerto de Buenos Aires. El 20 de septiembre, el líder
de los insurgentes, el general de división Eduardo Lonardi, asumió la
presidencia provisional, prometiendo restablecer la democracia. Perón se marchó
al exilio, primero a Paraguay y posteriormente a Venezuela, República
Dominicana y España.
PRESIDENTES PROVISIONALES
Menos de dos meses después, el gobierno de Lonardi fue a
su vez depuesto en un incruento golpe militar dirigido por el teniente general
Pedro Eugenio Aramburu. El motivo alegado para la revuelta fue que Lonardi se
negaba a suprimir las actividades de los peronistas en el Ejército y en los
sindicatos. Aramburu abrogó la Constitución de 1949 y reinstauró la de 1853,
que prohibe la reelección presidencial. En junio de 1956 fue aplastada una
rebelión peronista, siendo arrestadas miles de personas y fusilados 38
supuestos peronistas. En los meses posteriores, varios centenares de personas
fueron encarceladas bajo la acusación de conspirar para derrocar al nuevo régimen.
En julio se convocaron elecciones para la Asamblea
Constituyente. La moderada Unión Cívica Radical del Pueblo (UCRP), encabezada
por Ricardo Balbín, fue la agrupación más votada, seguida de cerca por la Unión
Cívica Radical Intransigente (UCRI) más izquierdista, dirigida por Arturo
Frondizi. Ambos partidos eran ramas escindidas de la histórica Unión Cívica
Radical. Los peronistas, cuyo partido fue prohibido, votaron en blanco siguiendo
instrucciones de su exiliado líder. El voto en blanco, pedido también por
otros grupos pequeños, superó los conseguidos por cualquier otro partido,
representando casi una cuarta parte de los votos emitidos.
PRESIDENTES ELECTOS
La Asamblea Constituyente, que comenzó sus
deliberaciones en septiembre en la ciudad de Santa Fe, volvió a adoptar la
Constitución de 1853 (con unas pequeñas enmiendas) tras la retirada de la UCRI
y de otros partidos. Cuando en febrero de 1958 se celebraron las elecciones
presidenciales, Frondizi obtuvo la presidencia gracias al apoyo de peronistas y
comunistas, así como la mayoría en el Congreso. El 1 de mayo de 1958 se
restableció el gobierno representativo.
A pesar de la intranquilidad sindical y de los continuos
incrementos en el coste de la vida, a principios de 1959 se alcanzó una cierta
estabilidad económica gracias a la ayuda de sustanciales créditos y préstamos
extranjeros. En 1960, los préstamos obtenidos de organismos públicos y
privados de Estados Unidos totalizaban los 1.000 millones de dólares. La
participación de Argentina en la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio
(ALALC), fundada en 1960, ayudó a promover el intercambio comercial con otros
países de la región en 1960 y 1980.
La popularidad de Frondizi cayó en picado durante 1961.
Frondizi tuvo el apoyo peronista por un acuerdo con el mismo Perón, pero este
último, descontento con el gobierno de Frondizi, le quitó el apoyo y éste
perdió popularidad. En las elecciones provinciales y legislativas celebradas en
marzo de 1962, los peronistas —a quienes se había vuelto a permitir su
participación— se alzaron con el 35% de los votos. Aunque Frondizi vetó a
cinco candidatos peronistas ganadores de otras tantas gobernaciones
provinciales, a finales de ese mes fue depuesto por los militares que criticaban
su indulgencia hacia el peronismo. La gota que colmó el vaso fue la famosa
entrevista secreta con el Che Guevara. La política internacional fue decisiva
en la caída del gobierno de Frondizi y uno de los aspectos más importantes de
su presidencia. Debe recordarse el plan para el desarrollo latinoamericano
(denominado la Alianza para el progreso) lanzado por el presidente Kennedy de
Estados Unidos y el problema de Cuba. Cuando Guevara fue a Punta del Este para
la presentación del plan, viajó (supuestamente en secreto) a Buenos Aires para
entrevistarse con Frondizi; al día siguiente todo el país se enteró de esos
hechos, despertando las reticencias en un sector del Ejército y la derecha.
Puesto que el vicepresidente había dimitido poco después de la asunción de
Frondizi (según la Constitución, el vicepresidente es a la vez presidente del
Senado), asumió la presidencia el entonces vicepresidente primero de la cámara
alta, José María Guido.
Sin embargo, su mandato estuvo dominado por las Fuerzas
Armadas, en cuyo seno se produjeron una serie de enfrentamientos entre los más
acérrimos antiperonistas y anticomunistas (los colorados) y la facción
constitucionalista (los azules), la cual se impuso y se convocaron nuevas
elecciones en 1963, en las que se prohibió la participación de peronistas y
comunistas. Resultó elegido presidente Arturo Humberto Illia, un moderado de la
UCRP, quien anunció un programa de recuperación nacional y regulación de las
inversiones extranjeras, intentando controlar el aumento de los precios, la
especulación y la intranquilidad sindical mediante la promulgación de leyes
que establecían precios fijos y salarios mínimos.
GOBIERNO MILITAR
En las elecciones de 1965, los candidatos peronistas
obtuvieron considerables avances, aunque el partido de Illia mantuvo, con 71
escaños, la mayoría en la Cámara de Diputados. La intranquilidad sindical se
incrementó en 1966, mientras los peronistas seguían ganando elecciones
parciales. Como resultado, en junio de 1966 se produjo un golpe militar,
estableciéndose una Junta que nombró tres presidentes sucesivos, el último de
los cuales —el teniente general Alejandro Agustín Lanusse— asumió el cargo
en 1971. En los primeros meses de su mandato, Lanusse adoptó una serie de
iniciativas tendentes a restaurar el gobierno civil. Anunció un programa económico
para controlar la espiral inflacionista y convocó elecciones nacionales para
marzo de 1973. Sin embargo, en 1972 el país se vio envuelto en una ola de
violencia, con huelgas, manifestaciones estudiantiles y actividades terroristas.
Esta situación provocó una nueva crisis económica. Los peronistas, a los que
se permitió participar en las elecciones, designaron a su exiliado líder
candidato para la presidencia. Sin embargo, como permaneció en España tras la
fecha estipulada como residencia permanente en Argentina para poder inscribirse
como candidato, se nominó a Héctor José Cámpora en su lugar.
REGRESO Y MUERTE DE PERÓN
Los peronistas, bajo las siglas FREJULI (Frente
Justicialista de Liberación) barrieron en las elecciones de marzo de 1973,
asumiendo Cámpora la presidencia el 25 de mayo. La escalada terrorista, en la
que ahora participaban grupos de extrema derecha, fue en aumento, con numerosos
secuestros y asesinatos; también las divisiones entre peronistas de extrema
izquierda, extrema derecha y moderados contribuyeron a generalizar la violencia.
El 20 de junio, fecha en la que Perón regresó a Argentina, estalló una
batalla campal entre las facciones peronistas que se cobró, cuando menos, 380 víctimas.
Un mes más tarde, Cámpora presentó su dimisión, y en
septiembre Perón fue elegido presidente con más del 61% de los votos; su
tercera esposa, María Estela Martínez de Perón, conocida como Isabelita, fue
elegida vicepresidente.
Sin embargo, la tensión fue excesiva para el anciano Perón.
El 1 de julio de 1974 falleció, siendo sucedido por su esposa, la primera mujer
que alcanzó la jefatura del Estado de un país latinoamericano moderno. Durante
su mandato, la situación política y económica se deterioró rápidamente. En
1975, las actividades terroristas de grupos de extrema izquierda y extrema
derecha se cobraron las vidas de más de 700 personas. El costo de la vida se
incrementó en un 335%, y las huelgas y manifestaciones eran frecuentes. Tras
repetidas crisis gubernamentales y un fallido intento de rebelión de las
Fuerzas Aéreas en diciembre de 1975, una Junta Militar dirigida por el
comandante en jefe del Ejército, teniente general Jorge Rafael Videla, tomó el
poder el 24 de marzo de 1976. La Junta Militar disolvió el Congreso, impuso la
ley marcial y gobernó por decreto.
TERRORISMO, DICTADURA MILITAR Y GUERRA DE LAS MALVINAS
Durante los primeros meses posteriores al golpe militar
se mantuvo la actividad terrorista de los grupos de izquierda.
En marzo de 1981, el general Rafael Videla fue sucedido
en la presidencia por el teniente general Roberto Viola, sustituido en diciembre
del mismo año por el comandante en jefe del Ejército, el teniente general
Leopoldo Galtieri, cuyo gobierno consiguió el apoyo casi unánime de la
ciudadanía en abril de 1982 al ocupar por la fuerza las islas Malvinas,
territorio reclamado por Argentina desde 1833. Gran Bretaña recuperó las islas
en junio tras la breve guerra de las Malvinas, y el desacreditado Galtieri fue
reemplazado por el general de división Reynaldo Bignone.
La Asociación de Integración Latinoamericana (AILA),
fundada en 1980, sustituyó a la ALALC como organismo para la reducción de
aranceles en el intercambio comercial entre los países miembros. Entre 1986 y
1990, Argentina firmó una serie de tratados de integración previstos para
reducir aún más las barreras aduaneras entre los países latinoamericanos.
Argentina celebró, después de una década, elecciones
presidenciales en octubre de 1983. El ganador fue el candidato de la Unión Cívica
Radical (UCR), el Dr. Raúl Alfonsín. Bajo su mandato, la nación volvió a la
democracia; renegoció la deuda externa, se instituyeron reformas fiscales y se
estableció una nueva moneda. Además, se aprobó un tratado para resolver una
disputa fronteriza con Chile por tres islas del Canal de Beagle. No obstante, la
inflación siguió hasta alcanzar el nivel de hiperinflación, y en mayo de
1989, el candidato peronista Dr. Carlos Saúl Menem fue elegido presidente. Ante el
rápido deterioro de la economía del país, el Dr. Menem antició la toma del
poder e impuso un duro programa de austeridad. A principios de la década de
1990, su gobierno sofocó la inflación, equilibró el presupuesto, vendió
empresas estatales a inversores privados y renegoció la deuda. En 1992 se
restablecieron las relaciones diplomáticas plenas con Gran Bretaña, lo que
ayudó a restañar las heridas de la guerra de las Malvinas. En diciembre de
1993, el presidente Menem alcanzó un acuerdo con su predecesor, Raúl Alfonsín,
para modificar la Constitución, reduciendo el mandato presidencial de seis a
cuatro años, aunque se permitía la reelección consecutiva, decisión que fue
refrendada por las dos cámaras del Congreso. En las elecciones convocadas para
la Asamblea Constituyente, el partido de Menem ganó la mayoría. En 1994
Argentina firmó el Tratado de Tlatelolco, declarándose país libre de armas
nucleares. Ese mismo año, los mandatarios de Argentina, Brasil, Paraguay y
Uruguay firmaron el Tratado de Asunción, que confirmó la intención de estos
países de crear el Mercado Común del Cono Sur (Mercosur).