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El Triunvirato entendió que debía darle al pueblo
un canto nacional de mayor importancia que el que hasta entonces se
entonaba. En un oficio del 22 de junio de 1812, dirigido al Cabildo,
sugería a éste que mandase a componer "la marcha de la
patria", para ser ejecutada al principio de las funciones teatrales,
debiendo el público escucharla de pie y descubierto, así como en las
escuelas al finalizar diariamente las clases.
Luego de un tiempo, el 6 de marzo de 1813, la
asamblea mandó a componer la letra del Himno Nacional, la cual fue
aprobada el 11 de mayo de 1813.
El título de nuestra máxima canción sufrió
algunas alteraciones y cambios. En 1813 se lo llamó "Marcha
Patriótica", luego "Canción Patriótica Nacional", y más
tarde se lo conoció como "Canción Patriótica". Una copia de
1847 lo tituló como "Himno Nacional Argentino", denominación
que recibe en la actualidad.
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Oid
¡mortales! el grito sagrado:
¡Libertad, Libertad, Libertad!
Oid el ruido de rotas cadenas:
Ved en trono a la noble Igualdad.
Se levanta la faz de la tierra
Una nueva y gloriosa Nación:
Coronada su sien de laureles
Y a sus plantas rendido un León
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
De
los nuevos campeones los rostros
Marte mismo parece animar;
la grandeza se anida en sus pechos,
A su marcha todo hace temblar.
Se conmueven del Inca las tumbas
Y en sus huesos revive el ardor,
Lo que ve renovando a sus hijos
De la Patria el antiguo esplendor.
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
Pero
sierras y muros se sienten
Retumbar con horrible fragor:
Todo el País se conturba por gritos
De venganza, de guerra y furor.
En los fieros tiranos la envidia
Escupió su pestífera hiel,
Su estandarte sangriento levantan
Provocando a la lid más cruel.
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
¡No
lo véis sobre Méjico y Quito
Arrojarse con saña tenaz,
Y cuál lloran bañados en sangre
Potosí, Cochabamba y la Paz!
¡No lo véis sobre el triste Caracas
Luto y llantos y muerte esparcir!
¡No lo véis devorando cual fieras
Todo pueblo que logran rendir!
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
A
vosotros se atreve ¡Argentinos!
El orgullo del vil invasor,
Vuestros campos ya pisa contando
Tantas glorias hollar vencedor.
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Más
los bravos que unidos juraron
Su feliz libertad sostener,
A esos tigres sedientos de sangre
Fuertes pechos sabrán oponer.
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
El
valiente argentino a las armas
Corre ardiendo con brío y valor,
El clarín de la guerra cual trueno
En los campos del Sud resonó,
Buenos Aires se pone a la frente
De los pueblos de la ínclita Unión,
Y con brazos robustos desgarran
Al ibérico altivo León.
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
San
José, San Lorenzo, Suipacha,
Ambas Piedras, Salta y Tucumán,
La Colonia y las mismas murallas
Del tirano en la Banda Oriental;
Son letreros eternos que dicen:
Aquí el brazo argentino triunfó
Aquí el fiero opresor de la Patria
Su cerviz orgullosa dobló.
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
La
victoria al guerrero argentino
Con sus alas brillantes cubrió
Y azorado a su vista el tirano,
Con infamia a la fuga se dió;
Sus banderas, sus armas se rinden
Por trofeos a la Libertad,
Y sobre alas de gloria alza el pueblo
Trono digno a su gran majestad.
Sean
eternos los laureles
Que supimos conseguir.
Coronados de gloria vivamos
O juremos con gloria morir.
Desde
un polo hasta el otro resuena
De la fama el sonoro clarín,
Y de América el nombre enseñando,
Les repite: ¡Mortales! Oid:
¡Ya su trono dignísimo abrieron
Las provincias unidas del Sud!
Y los libres del mundo responden:
¡Al Gran Pueblo Argentino Salud!
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Las letras marcadas con negrita son las
estrofas que se cantan en la actualidad.
MODOFICACIÓN DEL HIMNO
NACIONAL PARA SER CANTADO
Teniendo por himno nacional la
Canción Patriótica de López; a través de un largo período de la
nacionalidad fue interpretado de acuerdo con el texto original; mas
desaparecido el furor de la contenida con España, en aras de un
sentimiento legítimo de acercamiento y comprensión con la madre
patria, la canción nacional sufrió en su enunciado una modificación
de forma en lo relativo a aquella parte que pudiera tener en el presente
un concepto peyorativo, ya sin objeto para la soberanía del Estado.
Durante la presidencia del General
Roca en el año 1900 fue sancionado un decreto refrendado con la firma
del Presidente de la Nación y de los Ministros; Felipe Yofre, Luis M.
Campos, José María Rosa, Martín Rivadavia, Martín García Merou y
Emilio Civit, disponía:
"Que, sin producir
alteraciones en el texto del Himno Ncional, hay en él estrofas que
responden perfectamente al concepto que universalmente tienen las
naciones respecto de sus himnos en tiempo de paz y que armonizan con la
tranquilidad y la dignidad de millares de españoles que comparten
nuestra existencia, las que pueden y deben preferirse para ser cantadas
en las festividades oficiales, por cuanto respetan las tradiciones y la
ley sin ofensa de nadie, el Presidente de la República, en acuerdo de
ministros decreta:
Artículo 1º. En las fiestas
oficiales o públicas, así como en los colegios y escuelas del Estado,
sólo se cantarán la primera y la última cuarteta y coro de la
canción nacional sancionada por la Asamblea General el 11 de marzo de
1813".
Bibliografía:
"Los símbolos patrios",
Dardo Corvalán Mendilaharsu.
"Historia de los símbolos
nacionales argentinos", Luis Cánepa.
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